Decía Camilo José Cela: "En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano."
Pues eso, que si alguien disfruta con alguno de estos estos escritos, ya me sentiré premiado.
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Miércoles, 12 de julio de 2006
- Antonio, acuérdate de que tienes que recoger la cocina ¡Hola, Juan! No te había visto.
- Tío, Antonio, te voy a decir una cosa: Así no vamos a ningún sitio ¡Somos hombres, qué coño! Si ahora le haces caso, ya verás tú lo que te pasa luego ¡Que empiezas por lavar los platos y luego, lo mismo, te hace plancharte las camisas ¡Joder, macho! Eres un poco calzonazos ¿Eh? Y eso no, no te veo yo ahí, en plan maricón, con la plancha en la mano. No me mires así, que es verdad, hombre. Ya verás, ya, ya verás como vengan críos ¡Que te hace cambiarles los pañales, como si lo viera! Tío, ponte en tu sitio, o acabas de amo de casa, yendo a comprar al mercaco, como las marujas. Mira, hay que hacerlas ver quién manda. Sí, como en la Edad Media ¡A cualquiero hora le iba a decir doña Vicenta al Cid que se fregara sus cubiertos ¿Jimena? Bueno, como se llamara, que eso da igual. ¡Esos sí eran buenos tiempos! Y si se le ocurría, que es que no, porque ni se le pasaba por la cabeza, pero lo que te digo, que si se le pasaba, pues se le arrimaba una hostia y punto. Sí, como te lo cuento, Antonio, una buena hostia. Y no se andaban con esas mariconadas de ahora, de los malos tratos y esos rollos, ni la liberación de la mujer. Ni igualdad, ni capullos. Me paso yo la igualdad por el forro de los cojones, tío. ¡Ah! La edad media... Esos sí que eran buenos tiempos... Si excluimos a Isabel la católica, claro, que seguro que el Fernando ese era una nenaza, que te lo digo yo ¿Qué, que eso no era la edad media? ¿Y qué más da, tío? ¡Joder, que pareces un libro de historia! ¡Me la suda! tú entiende lo que quiero decirte, coño, que te tiene sorbido el seso. Sí, si yo reconozco que está muy buena. Entiendeme, no me pongas esa cara, que yo a las mujeres de los amigos las respeto; otra cosa son las de los conocidos, jejeje... Pero oye, en serio, que tu mujer es un bombón, sí, que eso lo ve cualquiera, pero joder, tío, un poco de dignidad. Que hagas lo que hagas con ella en la cama, no justifica que te ponga a fregar, cojones. Además, para qué están las tías, aparte de para los quince minutos de gusto, claro; pues eso, para tenernos bien cuidados, como reyes. Porque eso es lo que somos en nuestras casas, tío: ¡Reyes! Pero, joder, ahora, con eso de que ellas trabajan, y votan, y traen dinero a casa, como que se lo tienen creído, macho. Y te voy a decier algo: Si no dejaran trabajar a las mujeres, no habría paro, ¿sabes? ¿Cuántos millones de parados hay, dos? Pues de ahí quita a las tías y te queda uno nada más. Pues, si las que curran, se fueran a sus casas, que es donde deben estar, ya no quedaría ni uno, como lo oyes, macho. Imagínate lo que se ahorraría en paro. Seguro que hasta nos bajaban los impuestos y ganaríamos más y, al final, tendríamos el mismo dinero. Que esa es otra, colega. Que dicen que trabajan para traer más dinero a casa, pero luego hay que contratar a una chacha, porque no me voy a poner a limpiar yo la casa, faltaría más; y, además, necesitan otro coche, y así, sigue sumando, y resulta que te gastas más pasta de la que ella gana y, encima, los dos vivís peor. Sobre todo ellas, que no sé yo qué manía les ha dado con trabajar, con lo bien que estarían todo el día metiditas en casas, sin hacer nada. Se van a tomarse el café después de la compra, con las otras marujas, y hala, a esclafarse en el sofá a ver la telenovela mientras nosotros nos sacamos los cuernos para que vivan como reinas. Y esa es otra, los cuernos, macho. Que algunos llegan a casa y los tienen bien puestos, si yo te contara... Y luego les dicen que están cansadas de estar currando todo el día con las cosas de la casa ¡Me sé yo esa! Bueno, tío, como te digo, que tienes que hacer ver quien es el hombre; que desde que ellas llevan pantalones, ya no están las cosas tan claras. Y lo que te decía, que luego pare, se tira cuatro meses de vacaciones, y capaz es de hacer que te levantes por las noches si llora. En serio te lo digo, hazme caso o verás tú lo que te pasa. Toma ejemplo de tu amigo Juan, hombre, que para eso estamos los amigos, para apoyarnos. Tenemos que defendernos entre nosotros, tío, que la sociedad está muy puta y esto ya no es lo que era. Vamos, si me dice a mí eso de la cocina en ese tonito... ¡No sé lo que hago!
- Juan, tu mujer al teléfono.
- Dime, sí..., sí...., ¿La hora? No sé ¿Ya, tan tarde? ¿Han llegado del colegio? Ni cuenta me había dado, estaba aquí, charlando con Antonio y... Sí, mujer, sí, que voy. Sí, la merienda... si ya la he dejado casi preparada, no te pongas así. Que sí, que salgo para allá, venga, que voy...
- Tío, Antonio, no me acabo esta birra, ¿vale? Otro día nos tomamos otro par en mi casa. O.... mejor... Nos vamos a un bar, que yo pago. Venga, macho, nos vemos.
Pablo de Aguilar González. Julio 2006
Por: Pablo de Aguilar González | Relatos | Comentarios (5) | Referencias (0)
Nébulos | 14-07-2006 23:18:12
jejeje, qué típico...
mucho ruido y pocas nueces!!!
muy bueno, mi padre se ha reido bastante leyéndolo. chau!
Lau | 16-07-2006 14:10:40
Pablo, le linkeo si no le importa (te linkeo si no te importa), para tener los cuentos más a mano...
Un beso
Lau | 16-07-2006 14:33:15
Anda, mira, yo se de uno que está de rodriguez y se siente "muy hombre"... jajaja
Muy divertido.
Besos.
Tautina | 16-07-2006 18:22:22
Diego J. | 23-07-2006 12:37:21