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Sobre "Echándole Cuento"

Decía Camilo José Cela: "En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano."

Pues eso, que si alguien disfruta con alguno de estos estos escritos, ya me sentiré premiado.

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Sábado, 05 de agosto de 2006

¿Por qué escribo?



París, a 17 de febrero de 1903

Muy distinguido señor:

Hace pocos días que me alcanzó su carta, por cuya grande y afectuosa confianza quiero darle las gracias. Sabré apenas hacer algo más. No puedo entrar en minuciosas consideraciones sobre la índole de sus versos, porque me es del todo ajena cualquier intención de crítica. Y es que, para tomar contacto con una obra de arte, nada, en efecto, resulta menos acertado que el lenguaje crítico, en el cual todo se reduce siempre a unos equívocos más o menos felices.
Las cosas no son todas tan comprensibles ni tan fáciles de expresar como generalmente se nos quisiera hacer creer. La mayor parte de los acontecimientos son inexpresables; suceden dentro de un recinto que nunca holló palabra alguna. Y más inexpresables que cualquier otra cosa son las obras de arte: seres llenos de misterio, cuya vida, junto a la nuestra que pasa y muere, perdura.
Dicho esto, sólo queda por añadir que sus versos no tienen aún carácter propio, pero sí unos brotes quedos y recatados que despuntan ya, iniciando algo personal. Donde más claramente lo percibo es en el último poema: "Mi alma". Ahí hay algo propio que ansía manifestarse; anhelando cobrar voz y forma y melodía. Y en los bellos versos "A Leopardi" parece brotar cierta afinidad con ese hombre tan grande, tan solitario. Aun así, sus poemas no son todavía nada original, nada independiente. No lo es tampoco el último, ni el que dedica a Leopardi. La bondadosa carta que los acompaña no deja de explicarme algunas deficiencias que percibí al leer sus versos, sin que, con todo, pudiera señalarlas, dando a cada una el nombre que le corresponda.
Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí, como antes lo preguntó a otras personas. Envía sus versos a las revistas literarias, los compara con otros versos, y siente inquietud cuando ciertas redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Pues bien -ya que me permite darle consejo- he de rogarle que renuncie a todo eso. Está usted mirando hacia fuera, y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie... No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: "¿Debo yo escribir?" Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un "Si debo" firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida. Que hasta en su hora de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso. Acérquese a la naturaleza e intente decir, cual si fuese el primer hombre, lo que ve y siente y ama y pierde. No escriba versos de amor. Rehuya, al principio, formas y temas demasiado corrientes: son los más difíciles. Pues se necesita una fuerza muy grande y muy madura para poder dar de sí algo propio ahí donde existe ya multitud de buenos y, en parte, brillantes legados. Por esto, líbrese de los motivos de índole general. Recurra a los que cada día le ofrece su propia vida. Describa sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello; y dígalo todo con íntima, callada y humilde sinceridad. Valiéndose, para expresarse, de las cosas que lo rodean. De las imágenes que pueblan sus sueños. Y de todo cuanto vive en el recuerdo.
Si su diario vivir le parece pobre, no lo culpe a él. Acúsese a sí mismo de no ser bastante poeta para lograr descubrir y atraerse sus riquezas. Pues, para un espíritu creador, no hay pobreza. Ni hay tampoco lugar alguno que le parezca pobre o le sea indiferente. Y aun cuando usted se hallara en una cárcel, cuyas paredes no dejasen trascender hasta sus sentidos ninguno de los ruidos del mundo, ¿no le quedaría todavía su infancia, esa riqueza preciosa y regia, ese camarín que guarda los tesoros del recuerdo? Vuelva su atención hacia ella. Intente hacer resurgir las inmersas sensaciones de ese vasto pasado. Así verá cómo su personalidad se afirma, cómo se ensancha su soledad convirtiéndose en penumbrosa morada, mientras discurre muy lejos el estrépito de los demás. Y si de este volverse hacia dentro, si de este sumergirse en su propio mundo, brotan luego unos versos, entonces ya no se le ocurrirá preguntar a nadie si son buenos. Tampoco procurará que las revistas se interesen por sus trabajos. Pues verá en ellos su más preciada y natural riqueza: trozo y voz de su propia vida.
Una obra de arte es buena si ha nacido al impulso de una íntima necesidad. Precisamente en este su modo de engendrarse radica y estriba el único criterio válido para su enjuiciamiento: no hay ningún otro. Por eso, muy estimado señor, no he sabido darle otro consejo que éste: adentrarse en sí mismo y explorar las profundidades de donde mana su vida. En su venero hallará la respuesta cuando se pregunte si debe crear. Acéptela tal como suene. Sin tratar de buscarle varias y sutiles interpretaciones. Acaso resulte cierto que está llamado a ser poeta. Entonces cargue con este su destino; llévelo con su peso y su grandeza, sin preguntar nunca por el premio que pueda venir de fuera. Pues el hombre creador debe ser un mundo aparte, independiente, y hallarlo todo dentro de sí y en la naturaleza, a la que va unido.
Pero tal vez, aun después de haberse sumergido en sí mismo y en su soledad, tenga usted que renunciar a ser poeta. (Basta, como ya queda dicho, sentir que se podría seguir viviendo sin escribir, para no permitirse el intentarlo siquiera.) Mas, aun así, este recogimiento que yo le pido no habrá sido inútil : en todo caso, su vida encontrará de ahí en adelante caminos propios. Que éstos sean buenos, ricos, amplios, es lo que yo le deseo más de cuanto puedan expresar mis palabras.
¿Qué más he de decirle? Me parece que ya todo queda debidamente recalcado. Al fin y al cabo, yo sólo he querido aconsejarle que se desenvuelva y se forme al impulso de su propio desarrollo. Al cual, por cierto, no podría causarle perturbación más violenta que la que sufriría si usted se empeñase en mirar hacia fuera, esperando que del exterior llegue la respuesta a unas preguntas que sólo su más íntimo sentir, en la más callada de sus horas, acierte quizás a contestar.
Fue para mí una gran alegría el hallar en su carta el nombre del profesor Horacek. Sigo guardando a este amable sabio una profunda veneración y una gratitud que perdurará por muchos años. Hágame el favor de expresarle estos sentimientos míos. Es prueba de gran bondad el que aún se acuerde de mí, y yo lo sé apreciar.
Le devuelvo los adjuntos versos, que usted me confió tan amablemente. Una vez más le doy las gracias por la magnitud y la cordialidad de su confianza. Mediante esta respuesta sincera y concienzuda, he intentado hacerme digno de ella: al menos un poco más digno de cuanto, como extraño, lo soy en realidad.

Con todo afecto y simpatía,

Rainer Maria Rilke



¿Por qué escribo?

He querido encabezar este texto con una larga introducción: La carta que Rainer María Rilke (Poeta y novelista austro-germánico 1875-1926), escribió a otro poeta en respuesta a una petición de éste para que fueran valorados.

Todos tenemos nuestras dudas; y no podré expresar yo, mejor que esa carta, el por qué escribo. En realidad, supongo que cada uno que se ponga frente a un folio en blanco, con una idea en la cabeza, dispuesto a desarrollarla, se habrá hecho la misma pregunta.

¿Por qué escribimos? ¿Por vanidad, por conseguir notoriedad, por expresar unos sentimientos, por diversión...? Yo puedo apenas puedo contestar por mí mismo, así que, no pretendo explicar las motivaciones de nadie más.

Con una formación eminentemente técnica, muchos se sorprenden de que, a los cuarenta años, un día, decidiera ponerme a contar historias y, algunos me preguntan: ¿Por qué lo hiciste? La contestación a esa pregunta, siendo sencilla, no es fácil de explicar. En realidad fue una necesidad creativa y una inutilidad total para otras artes por las que suele decantarse más gente, como la pintura. Miré las esculturas de mi hermana y la pintura de mi madre y me dije: "Pablo, tú no sabes hacer eso, pero ellas son felices creando: ¿Qué sabes hacer?" En realidad, lo que mejor se me da, es a lo que me dedico: la informática. No es nada innato, ni un don especial. Son sólo veinte años ,sin pausa, de profesión. Dicen que la informática es una técnica creativa, y en parte, pero sólo en parte, tienen razón. Quizá por eso pude ponerme a escribir, no lo sé.

¿Pero la respuesta es así de sencilla? ¿Uno siente una necesidad de crear algo y, como no sabe hacer otra cosa, se pone a juntar letras? Pues creo que sí. Así de simple. Dicen que para escribir sólo hay que tener dos cosas: 1- Tener algo que contar y 2- Querer contarlo. No estoy muy seguro de que esta afirmación sea tajante en mi caso. Si bien es cierto que un poeta, seguramente tenga la necesidad de plasmar en sus versos unos sentimientos, unas imágenes que tiene dentro y no sabría explicar de otro modo; en lo que respecta a mí, no sentía la necesidad de contar la vida de una bombilla o las elucubraciones de mi perro (por poner dos ejemplos concretos). Entonces ¿por qué me puse a ello? Pues también es sencillo: pura evasión. Empecé escribiendo para mí mismo, porque me divertía; porque, durante los instantes en los que inventaba una historia, me sentía bien, me sentía pleno, no necesitaba más mundo que mi monitor y mi teclado y, dentro de estos, existía todo un universo nuevo que yo moldeaba a mi antojo. Esa fue mi gran suerte, escribir para mí. Y por eso fue que, cuando leí la carta de la introducción, me vi a mí mismo, cuando rellené mis primeros folios.

Después de varias historias, se me ocurrió publicarlas en internet, con la grata sorpresa de que algunas de ellas gustaron (La vanidad se iba alimentando ¡Qué peligro...!). Participé en concursos y gané dos premios (Soy vanidoso, tanto como el que más, y seguía creciendo). Conocí más gente que escribía, gente que ha publicado. Unos más conocidos, otros menos, escritores todos. Y comencé a entrar en una espiral de anhelos. ¡Quería mi libro! Dos premios, halagos.... En muy poco tiempo estaba listo para tener mi propia publicación, quería presentarla. Me veía capaz de ello, entonces ¿Por qué no intentarlo?

Y en ese punto he estado un tiempo. Pensando en ese escalón que tenía delante de mí. En intentar subirlo o no, con el pie en el aire, dudando de dónde posarlo. Y la vista de ese escalón sólo me ha supuesto desasosiego, la verdad. He conocido, de refilón, el mundo de las editoriales, los agentes, las autoediciones... Y he visto cosas que no me han gustado, otras que sí. Pero llegado el momento, he gastado el tiempo que tenía para escribir ( poco, por cierto), en moverme por esos recovecos. Si no en promocionarme, sí en saber qué había ahí arriba, en ese escalón que me esperaba. Hasta que, por suerte, me he dado cuenta del error. No, no debo subir ese escalón. ¿Renuncias a publicar?, os preguntaréis. La respuesta es no, un no absoluto. No creo que nadie que escriba renuncie a tener en papel su propia imaginación, a sujetarla con sus propias manos, pero renuncio a forzar ese paso, renuncio a moverme entre bambalinas, dejando a un lado el verdadero fin: escribir.

Entonces volvemos a la pregunta inicial: ¿Por qué escribo? ¿Por qué o para qué debemos escribir? Debemos hacerlo, primero, por nosotros mismos, por nuestro bien, por mantener algo que nos saque de la vida a la que la sociedad nos ha conducido. Porque - como dice mi madre cuando explica el motivo por el cual pinta -, es mucho más barato que el psicoanalista. Sí, sigamos enviando nuestros textos a concursos. Que no nos importe si pensamos que éstos están amañados o no, fomentemos nuestra propia ilusión. Sí, sigamos haciendo saber a las editoriales que nosotros también existimos, a pesar de que nos sean devueltas nuestras obras sin abrir. Pero no escribamos con ese fin. No hagamos nuestras historias tal y como pensamos que les gustarán a los jurados o los editores, sino tal y como nosotros las hemos imaginado, tal y como a nosotros nos gustan. ¡Tal y como a nosotros nos llenan!. Ese es el motivo, no hay más. Y - sigo hablando por mí-, si lo cambiara por pensar en vender unos cientos de libros, estaría traicionando a mis personajes, a mis historias y eso es lo mismo que decir que me estaría traicionando a mí mismo.

Sólo me queda decir, a los pocos que lean esto; y de esos, a los que como yo escriban: Seguid escribiendo, seguid contándonos cosas, vuestras cosas. Porque también gracias a eso, seguimos vivos. Y después... que venga lo que tenga que venir, lo que cada uno nos merezcamos.

Pablo De Aguilar González.


Por: Pablo de Aguilar González | Artículos | Comentarios (23) | Referencias (0)

Comentarios

No conocía la carta de Rainer María Rilke, y me será de gran utilidad.
Gracias por el consejo, aunque no me lo quedo. No estoy segura de si lo que hago es escribir. No todavía.
Un saludo. Buena suerte.

Lau | 05-08-2006 13:47:27

Años y años llenando carpetas de poemas, de relatos, de novelas empezadas, unas acabadas, otras inconclusas para siempre...
Hasta que, inesperadamente, llegó ese día. Y me publicaron.
Y, ahora, después, vuelvo a estar como al principio. No es ya mi objetivo.
Te llegará, Pablo, estoy seguro. Y antes de lo que imaginas.

Nébulos | 05-08-2006 20:49:52

La verdad es que el hecho de que te hayas puesto a escribir a los cuarente años de edad, me parece realmente admirable y siempre me lo parecerá, ya lo sabes. Y "es para mi honda satisfacción..."(que diría el rey). No, en serio, que sabes que me tienes más que orgullosa, de ser tu amiga, de ti...

En cuanto a lo que comentas del por qué de escribir, pues me parece que lo describes bastante bien. Sobre todo me encanta la parte en la que dices que cuando inventas una historia te sientes pleno, y que escribes para ti. Pues algo así es lo que me ocurre a mí con la pintura o el dibujo (o me ocurría en los buenos tiempos) y la sensación es de las mejores que existen.
También me considero una persona imaginativa, a la que le gusta recrearse en historias, que, por mi parte, a veces la escribo (como tú pero con menos arte, mi niño), y otras, se quedan en mi imaginación... Pero sí, no hay nada como ponder coger un boli, un lápiz y un papel, unas acuarelas, etc... Y expresarse a gusto. :)
O una espada, que también desahoga y te evade un poco. :)

Espero que tengas suerte con tu libro, que espero leer.

Muakis, campeón.

Stuffen | 08-08-2006 01:41:01

No suelo contestar a los comentarios que me ponéis en el blog, para no ser demasiado repetitivo. Pero, como voy a hacerlo en este texto, aprovecho para agradeceros a todos vuestras visitas y, a los que los dejáis, vuestros comentarios. Es un auténtico placer veros por aquí.

Lau: De nada, el consejo no se mío, por desgracia. En cuanto a que no sabes si escribes o no, pues... yo pienso que sí. Sí, todo es mejorable, siempre se puede mejorar, pero lo haces porque intentas expresar tus sentimientos en tus poesías de una manera honesta. Es posible que no seamos los mejores escritores del mundo, que no hagamos Gran Literatura, que no pasemos a los anales de la historia (más que posible, es seguro) ¿Pero eso ha de hacernos dejar el papel en blanco? Yo creo que no. Hacemos lo que honestamente podemos, no pretendemos destacar, ¿que nos gustaría ser mucho mejores? Claro que sí, a quién no, pero el que da lo que tiene, no está obligado a dar más. Sólo hay que intentar mejorar paso a paso.


Paco Nébulos... gracias de verdad. Lo mejor (y no lo he dicho en el texto) de haber conocido a los escritores que he conocido en La Molineta, no es el aprender de ellos, ni tampoco el "entrar en el mundillo". Lo mejor es haber hecho buenas amistades. En cuanto a lo de publicar, pues bueno, lo que tenga que venir, que venga. Lo que pretendía plasmar aquí era precisamente eso, que he de escribir porque me gusta, no porque pueda llegar a las editoriales. Soy consciente, como le decía a Lau, de que no haré Grán Literatura, pero, de verdad, no me importa. Lo que pone en la presentación del blog: Si a alguien entretienen estos escritos, pues ya es bastante premio.

Stufa, Stufa... jajaja.. Que te ciega la amistad... :P Muchas gracias por tus palabras. Leerás mi novela (aunqeu no creo que mi libro ;) ) Pero da igual, ¿no?, lo único es que en folios pesa más. :P


Lo dicho: Gracias a todos por pasar por aquí :D

PabloA | 08-08-2006 11:25:16

Yo creo, ya lo sabes tú, que hay tantos porqués diferentes como distintas son las personas que escriben. Cada uno, tenemos un poderoso motivo para pasar largas horas frente al folio en blanco, volcando más o menos interiores e imaginaciones.
No importa el porque, importa que escribes mi buen amigo, y a mí en particular, no se me olvida que tus letras nos presentaron un día.
Besos.

Tautina | 08-08-2006 21:26:41

Hola Tt. Efectivamente, lo he dicho en un par de ocasiones en el texto, que hablaba por mí. Cada uno tenemos nuestros motivos. Sé de cuales son los tuyos, que me parecen de los más auténticos que puede haber para que uno se ponga a crear historias, ya te lo he dicho alguna vez.

¿Ves?, gracias a haber escrito, hemos hechos buenos amigos, Ya es bastante recompensa, ¿no?

Un beso, Tt

PabloA | 09-08-2006 08:12:48

Hola!
me parece muy interesante el post ... lo que más me ha gustado es la frase de tu madre respecto a porqué pinta ("es más barato que el psicoanalista"), me ha hecho mucha gracia porque en el fondo, llevada su frase a la literatura, siempre he pensado que escribir tiene mucho de "divagar", de partir de una idea y luego darle forma con aquello que va surgiendo ... luego, al releerlo, siempre te encuentras cosas que te sorprenden, que nunca hubieras imaginado explicar de esa forma ... por eso creo que escribir es una forma, entre otras cosas, de descubrirse un poco más a uno mismo ... y creo que ese motivo, por sí mismo, puede ser más que suficiente .. claro!, si encima el que lo hace tiene "arte", y consigue que otros disfruten con ello: pues doble motivo ... y si encima tienes la calidad para presentarlo a concursos y ganarlos como es tu caso: triple motivo! ;-) ...
Motivos no faltan , lo que es importante como bien dices es no olvidar el motivo fundamental por el que uno pueda o quiera escribir.
Un placer descubrirte, y espero tener tiempo para ir leyendo cosas tuyas.

noesmivida | 09-08-2006 18:54:43

Gracias por pasarte, "noesTUvida". Justo lo que has dicho es lo que quería plasmar, el verdadero motivo de mi escritura.

En cuando a lo de la calidad para ganar concursos, bueno, todo es relativo, y esto mucho más. Conozco gente que escribe infinitamente mejor que yo y nunca ha recibido un premio, así como he leído cuentos que han sido premiados sin yo entender el porqué. Es más cuestión de suerte que de otras cosas.

Un saludo.

Pablo.

PD: ¡¡las admiraciones!! ;)

PabloA | 09-08-2006 21:26:06

Hola guapo, pues yo creo que no hay que buscar razones no?besinesssssssssssssssssssssssssss.

Virginia | 10-08-2006 18:41:17

Hola vir. Quizás tengas razón y sea absurdo buscar razones. Será cosa de mi cuadrada mente racionalista informática :P

Un beso.

Pablo

PabloA | 16-08-2006 21:47:48

Hola, Pablo
Primero tengo que decirte que escribes hermoso. Con aire simpático, con fluidez natural, con precisión de pensamiento. Lo que dices, naturalmente, es sensato y acertado: un verdadero artista se es fiel a sí mismo, es fiel a su arte. Y un escritor auténtico no escribe lo que le parece que vende si no lo que le "sale de dentro".
Segundo, ¡qué preciosa cita! ¡Claro, un poeta sólo puede escribir una poesía tan hermosa, aún en prosa, y dejarlo a uno con la boca abierta y el corazón latiendo! Y cómo se ajusta a nuestras verdades...
Gracias por compartir tus pensamientos de forma tan especial. Y por supuesto, ¡sigue escribiendo!
Saludos :)

Laura Quijano | 25-08-2006 07:50:12

Hola, Laura Quijano.
Primero darte las gracias por pasar por aquí y entretenerte en leer.
Segundo, más gracias todavía por lo que opinas sobre mi escritura. Sí, un artista, supongo, debe hacer lo que le sale de dentro. Otra cosa es que yo me considere un artista ;)
Tercero, sí, la carta es genial. La conocí a través del gran poeta del "Burdel de las rimas", mi buen amigo Diego Jerez, y me la apropié (pero sólo un poquito)
Y, por último, de nuevo gracias a ti por pasar por aquí y leer mis pensamientos. Sí, seguiré escribiendo, más que nada, porque es divertido ;)

Un saludo.

PabloA | 25-08-2006 08:42:03

Querido Pablo:Cada vez que leo lo que escribes me sorprendes más,me sorprendes agradablemente,pero a la vez me desconciertas,porque me pareces un desconocido.La carta tan hermosa en la que te apoyas para explicar los motivos que te deben llevar a escribir y tus propios principios,me emocionan y me llenan de orgullo.Sigue escribiendo Pablo,aunque no te premien,aunque no te publiquen,porque a través de tus escritos vamos conociendo ese mundo interior que tan bien has sabido ocultar,ydejan al descubierto un ser humano con el que me siento identificada y al que además de querer admiro

Carmen | 01-09-2006 01:05:30

¡¡¡Carámbanos!!! ¡¡Mi madre!!... Gracias madre, pero creo que tú no eres objetiva.. jejeje.

Un beso.

Pablo.

PabloA | 01-09-2006 08:46:43

Pues, ya ves, Pablo...
Yo siempre emocionándome con tus escritos, los de ficción y los otros.

Unn beso

Canción. | 03-09-2006 19:09:35

Gracias, Canción. Un placer verte de nuevo por aquí.

No creas que se me olvida la promesa de enviarte la novela. Sólo me falta depurarla algo, pero nada, que no me pongo.

Un abrazo.

Pablo

PabloA | 05-09-2006 09:39:06

¡Hola Pablo! Por fin te encuentro, no podía entrar a tu antiguo blog, por fin lo logré y vi esta nueva dirección, y aquí estoy.
Creo que nunca me paré a pensar en por qué a veces me pongoa escribir (probablemente porque no soy escritora) pero estoy de acuerdo en que lo más importante es escribir para nosotros mismos y ser fieles a nuestro gusto, sin intentar complacer a terceros. Para mí, las pocas veces que logro despertar alguna musa perdida, es una excelente forma de expresarme.
Sobre publicar, creo que internet ha modificado mucho la trascendencia del libro de papel. Antes era la única forma de que nos leyera alguien más que la familia y amigos (a los que, quizás, ni siquiera les gustaba la literatura) pero ahora contamos con este medio para publicar y dar a conocer nuestros textos a todo un mundo de lectores. Por eso es que para mí el papel no es tan importante, porque, como bien dices al inicio de la página, el premio está en cada lectura que recibimos, en cada lector al que podamos llegar con nuestros textos.
Un gusto estar por aquí y volver a leerte.
Besos!!

NOFRET | 01-10-2006 11:22:34

Hola Nofret. Me alegro de verte por aquí. Gracias por tu visita y por tus comentarios. Por cierto, estoy de acuerdo con el que me has hecho en el otro texto. En el original ya está cambiado ;)

Un abrazo.

PabloA | 02-10-2006 11:46:44

No se que decirte mi estimado Pablo, solo que con este escrito me dejaste sin palabras y contemple las cosas desde otra perspectiva. Te espero de nuevo y deja seguir engutiendome otros textos.

Saludos desde Cambridge.

Alejandro Duartte Lallenmand

El Rincon del Bohemio.

Alejandro Duartte | 06-10-2006 08:06:59

Gracias por pasarte, Alejandro. No dudes que seguiremos leyéndonos.

Saludos.

Pablo.

PabloA | 06-10-2006 11:30:56

Me gustó mucho descubrir esta carta magnífica... cuando escribo trato de liberarme de algo ...que después se transforma en poema, tengo una amiga que cuando me lee me dice porqué no mando a concursos o veo la posibilidad de publicarlos pero la verdad es que no me interesa.Ahora con el blog existe la posibilidad de hacerlos "públicos" como si los arrojara al mar y de esa forma dejaran de ser míos.. y si a alguien le gusta..pues tanto mejor!.Qué más se puede pedir si lo que escribiste te sorprende porque no lo esperabas.

claudia | 07-10-2006 02:56:10

...Es inevitable hacerse la pregunta, hoy puedo responder que es porque lo necesito. Pero ya sustituí la interrogación por la maravilla: ¡Qué bien que nos dé por escribir!... SALUDANDO:
LeeTamargo.-

LeeTamargo | 26-10-2006 17:16:36

Suscribo tus palabras (y las de Rilke) de principio a fin, Pablo, sólo te diría que esos ambientes de escritores y editores de los que hablas también pueden servir para la escritura... aportando temas. Hay historias de lo más curiosas, seguro que podrías contarnos alguna.

ex Pakito | 01-11-2006 11:16:37

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